Concurso de cuentos por el Día del Libro 2013

La Caperucita malvada y el lobito bueno


Éranse una vez unos reyes que tenían una hija llamada Caperucita, que era muy mala y todos la odiaban. El rey quiso llevarla al bosque y dejarla ahí.


Un día la vio una señora muy horrible, que era una bruja, la cogió, la llevó a su casa y le enseñó sus poderes mágicos.


Un tiempo después el rey estaba de caza con su séquito y le quería disparar a un conejo, pero le disparó a la bruja. Entonces Caperucita, enfadada, los convirtió en árboles.


El lobito estaba vigilando a Caperucita y vio lo que pasó. Entonces fue a buscar a su amigo el cerdo mágico y le pidió que convirtiera a la malvada Caperucita en una niña guapa y buena.


El lobo y Caperucita se hicieron amigos y el cerdo salvó al rey y a su séquito.


Y colorín, colorado, este cuento se acabó.


Autor: Abdelilah Maaroufi (5º Primaria)

El patito guapo


Había una granja un poco pequeña pero con muchos animales: caballos, cabras, conejos, patos, gallinas, vacas…


Ahí todos se lo pasaban muy bien.

 

Un día los huevos de la señora pato se rompieron, tenía cinco; uno tardó más en romper el cascarón, era más grande y oscuro. A ese pato le llamó Nilo. Él era más alto y guapo que sus hermanos.

 

Siempre que iban a pasear o a nadar, Nilo era el más rápido y por ello se reía de sus hermanos, que iban más lento; él les superaba en casi todo.

 

Nilo se hizo modelo y corredor profesional. Todo el mundo lo conocía y los periodistas no le dejaban en paz. Cuando consiguió mucho dinero se compró una granja, en la que vivía él solo.

 

Una vez los periodistas le preguntaron sobre su familia y el patito se puso muy triste al recordar que siempre le trataban bien y él, en cambio, se burlaba de ellos y, además, les abandonó.

 

Su familia no le hizo caso pero, al ver que estaba tan deprimido, decidieron perdonarle y hacerle un hueco en la pequeña granja.

 

Nilo, el patito, vendió la granja que había comprado para él y con el dinero conseguido mejoró la granja en la que vivía su familia.

 

Todos los animales que vivían en ella se alegraron al volverlo a ver.

 

Y ahora era una granja grande y también feliz.

 

Autor: Omar Eiyana (6º Primaria)